Enrique Jiménez V.
Presidente Nacional de AIRE
Juan C. Moraga D
Presidente Comisión Política de AIRE.
La tarea de inscribir legalmente AIRE ha pasado por diversas etapas, las cuales, no exentas de dificultades, han constituido, cada una de ellas, un avance en la construcción de esta propuesta de país que nos diferencia del resto de los partidos, con la cual, paso a paso, hemos adquirido una identidad política propia y donde, junto con reivindicar nuestro acervo histórico, hemos recuperado una vida interna que nos permite tocar todos los temas superando diferencias y discrepancias en un clima fraternal y unitario, lo que ha enriquecido nuestros debates y fortalecido nuestra organización. Esta transparencia ha permitido incorporar al proyecto importantes sectores, personas e instituciones que han llegado ha reforzar la propuesta del regionalismo. Lo anterior en un período en que partidos, coaliciones e incluso instituciones han perdido legitimidad ciudadana que, al no sentirse representada, tiene como cauce las masivas movilizaciones sociales y estudiantiles que recorren el país. En ese contexto, nuestra propuesta, además del compromiso explicito con el mundo cristiano, la defensa de los animales y el medio ambiente, es una alternativa real a los políticos tradicionales, la que debe ser asumida con seriedad y patriotismo por cada uno de nuestros afiliados, teniendo como banderas de sus demandas la descentralización del país, la unidad nacional, la participación ciudadana y la justicia social, tal como se encuentra claramente explicada en nuestro Decálogo y que nunca está demás reiterar:
1º.- Descentralización porque no aceptamos que la riqueza y los impuestos que generan las minas, el campo o el mar se depositen en la zona oriente de Santiago y NO beneficie a las regiones donde se produce, las cuales tienen graves problemas en educación, salud, transportes, comunicaciones, infraestructura y servicios. Las transversales movilizaciones de Magallanes y Calama, avalan nuestra propuesta de autonomía política y administrativa de las regiones.
2.- La unidad nacional, prometida en campañas electorales por la concertación y la derecha, jamás se ha cumplido, sino al revés, en sus años de gobierno se ha profundizado la división entre los chilenos, se ha excluidos y segregado a importantes sectores de nuestra sociedad y se ha construido un abismo que separa a los políticos de la ciudadanía.
3.- La necesaria participación, que ha sido negada por los políticos a dirigentes sociales, estudiantiles, religiosos, culturales y gremiales, además de beneficiarse con un sistema electoral antidemocrático que permite a la concertación, con 17% de apoyo ciudadano, tener el 49% de la cámara; la derecha, con el 19% el 47% de parlamentarios y los comunistas, con menos del 5% tener tres diputados. Esto ofende nuestra sociedad, sus cuerpos intermedios y al país que quiere una democracia de verdad. Al no tenerla y sentirse traicionados por la clase política, los ciudadanos buscan, por otras vías, imponer sus demandas y mecanismos de participación.
4.- Justicia social, porque el modelo económico privilegia el mercado antes que las personas, lo que se expresa en educación, salud, falta de oportunidades para los jóvenes, transportes y servicios públicos, junto a una escandalosa distribución de la riqueza, humillando a los más pobres y perjudicando a sectores medios y pensionados, además de un centralismo inhumano que, desde Santiago, pretende resolverlo todo. Frente a estas injusticias se alza la propuesta del regionalismo.
Al definirnos como un movimiento hemos logrado posesionar la idea regionalista en vastos sectores. Hoy, cuando alguien habla de regionalistas, tiene claro que se refieren al regionalismo histórico que, siendo más amplio que un partido, en su inmensa mayoría, se encuentra en nuestra Alianza Independiente Regionalista. En el mundo cristiano el referente de unidad y participación política de los evangélicos es Aire Cristiano. En el nacionalismo popular, todos saben que convergencia nacional, con Vargas, Henríquez, Pozo y tantos otros, representan en AIRE a este mundo. Nuestra participación en la cumbre de las regiones del Bio Bio, en organizaciones sociales y estudiantiles, la solidez de los acuerdos logrados en las reuniones de Río Negro y Valparaíso, además del importante paso de unidad en torno al grito de La Araucanía, reafirman que este movimiento dejo de ser un lugar de unidad regionalista, para convertirse en un referente mucho más amplio y mayor que, con todos sus matices y una positiva diversidad, hoy es un frente nacional y popular que asume la responsabilidad histórica de relevar a quienes, representando una vieja y desgastada clase política, ocupa cargos en municipios, gobierno y parlamento.
Lo anterior nos exige redoblar nuestro esfuerzo para inscribir el movimiento en todo el país, lo que se encuentra ad portas en el sur. Inmediatamente y sin descuidar el trabajo que culmina en las regiones X, XI y XIV, debemos concluir la inscripción en Tarapacá e iniciar una ofensiva en la Quinta de Valparaíso, Sexta del libertador, Séptima del Maule, Octava del Bio Bio y novena de La Araucanía. En la zona central el trabajo de firmas lo daremos a conocer en un acto público en Valparaíso convocado por Aire Cristiano, donde no solo debemos mostrar organización, sino también nuestra voluntad política de recuperar Chile para los chilenos. Simultáneamente prepararemos las listas de candidatos que, en todas las comunas de Chile, nos representarán en las elecciones municipales del próximo año.
Estimados camaradas, por la responsabilidad histórica que asumimos y nobleza de esta causa, los llamamos a redoblar esfuerzos en la inscripción de AIRE e incorporar en nuestras filas a los hombres, mujeres y jóvenes que compartan con nosotros el sueño de una patria justa y buena para todos.
Octubre y Noviembre deben ser meses en que pondremos a prueba nuestra determinación y convicciones, donde realizaremos reuniones abiertas y actos públicos para explicar nuestro proyecto. La tarea debe tener una convocatoria amplia y sin exclusiones, marcada por claras señales de unidad hacia todos aquellos que asumen el regionalismo y comparten la propuesta de unidad nacional, con participación ciudadana y justicia social.






















































En primer lugar debo dejar en claro que apoyo totalmente las palabras del presidente de este gran movimiento, que cada vez más, nos demuestra que dará mucho de que hablar en las próximas y en el futuro político de nuestra nación.
Las desigualdades generadas por el centralismo, cada vez más frecuente y extremo en nuestro país, nos da la fuerza necesaria para fomentar los ideales regionalistas, los cuales son imperantes a la hora de rescatar las riquezas de cada región, para poder contar con un prospero desarrollo individual (manteniendo el capital generado en la región respectiva) y de unidad nacional (dando finalmente el espacio para la sociedad dentro del mundo, en este caso, político).
La convicción, imperiosamente nos debe mover en el camino al regionalismo. Con unidad nacional, generamos la igualdad y desarrollo igualitario y equitativo en cada región del país.
En este largo camino, no exento de dificultades, debemos todos poner de nuestra parte, para levantar un alternativa real para enfrentar a la destruida y oportunista concertación, la cada vez más desgastada alianza y finalmente la doctrina, que con los mismos discursos en todo el último tiempo nada ha logrado, esto es, los comunistas.
Este es el futuro de Chile y debemos hacer lo posible por darle cada vez más fuerza al regionalismo, acá es muy importante el trabajo colectivo, trabajar y participar en las actividades propuestas por el movimiento y demostrar que somos muchos los que, defraudándonos del sistema político actual, no nos representamos con los partidos políticos tradicionales, los cuales corrompidos en su propio desgasto ideológico, no se mantienen impolutos como el regionalismo, que vela por el desarrollo nacional unitario, mientras otros se preocupan por conseguir más escaños parlamentarios, utilizando para ello un fariseista y denigrante oportunistas.
Demosle un AIRE nuevo a Chile, un AIRE de unidad, de paticipación popular, en definitiva un AIRE fresco para la política chilena.